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domingo, octubre 24, 2021

Continúa el desespero entre cubanos

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Las imágenes de una cubana que lamenta entre llantos la muerte de su padre por falta de oxígeno, y las palabras de otro que vive «donde le agarre la noche» desde que el famoso tornado que pasó por La Habana en el año 2019 lo dejara sin casa, son la confirmación más exacta de que en la isla las cosas no están nada bien, y que más allá del colapso en el sistema de salud, existen otros cientos de cubanos que viven una vida muy compleja. Que muchos viven en el más absoluto desespero por saber si su mal tendrá fin. O cura.

Coincidentemente con la aparición de este video, en el que la joven cubana llora inconsolablemente la muerte de su padre, y donde denuncia ella que «¡No había ambulancia ni oxígeno ni medicamentos!,» se vio desfilar ayer, por el malecón habanero varias ambulancias. Una burla total, a los cientos de cubanos que a diario se quejan de no haber tenido una ambulancia a tiempo o nunca, para ser llevados de urgencia a un hospital.

Dios mío, yo no sé qué tiene que pasar en este país. Son nuestros seres queridos los que se están muriendo. Nuestra familia. Son miles de personas que se mueren diariamente. Personas que uno conoce. Ya no es un desconocido, ya no es un extraño«, expresaba entre lágrimas la joven, lamentaba la muerte de su padre por covid, una enfermedad que se transmite si no existe un aislamiento social correcto, y por el Malecón habanero desfilaban cientos de acólitos trasnochados y obnubilados por el cuento que un día les hizo Fidel Castro, agitando banderitas, y creyendo ciegamente que el «puesto a dedo» Díaz-Canel puede salvar a «la Patria», mientras ansían que les caiga, por lo mínimo, una misión en el extranjero; una beca de estudios, o el bombo, para largarse definitivamente de una tierra que en estos instantes luce maldita, por el azote de la pandemia; o iluminada, por las ansias de libertad que tienen miles y miles de cubanos.

El desgarrador testimonio de la joven cubana que perdió a su papá por coronavirus en Cuba, consume el desespero de cientos o miles que la escucharon.

“No se pudo salvar porque no había una ambulancia. No había un oxígeno en ese ‘clínico’. No había un rocephin, que lo tuvimos que comprar revendido. Todo fue a raíz de la pu… vacuna, él no tenía nada. Él estaba sano y en menos de 15 días se me deterioró, se me murió”, explica la joven, en el video, mientras refirió las viscicitudes que atravesaron para poder llevar a su papá al hospital, por sus propios medios.

«Vamos a seguir muriéndonos y vamos a seguir perdiendo personas y nadie hace nada,» concluyó.

Desde el tornado, sin casa, y viviendo en el desespero, la angustia, promesas y dilaciones

No menos angustiosa, aunque aún conserva la vida, es la situación de desespero que vive Carlos Luis Pozo Vaillant (Colina no.13, entre Delicia y Diez de Octubre, municipio de Diez de Octubre, La Habana) un damnificado del tornado que azotó a cinco municipios habaneros la noche del 27 de enero de 2019.

Aún cuando el estado ha anunciado a bombo y platillo que se ha resuelto el problema de los sin techo por el tornado, este hombre escribe a la sección Acuse de Recibo del diario oficialista Juventud Rebelde; desmiente la parafernalia gubernamental y capitalina, y dice que él sigue esperando por una solución que se le prometió se resolvería pronto, pero que demora más que milenio.

Carlos asegura que le dijeron que el Estado se encargaría de reconstruir su vivienda, de manera gratuita. Lo visitaron unos funcionarios, le dieron una ficha. Y le dijeron que esperara.

Poco a poco vio brigadas pasar, ir y venir por la zona donde él se encontraba, y nada.

Reclamó. Tocó puertas. Y la respuesta siempre fue la misma: tienes que esperar.

Esperando y esperando han pasado ya dos años y medio.

«¿Qué tiempo yo debo seguir en la calle (…)?,» se pregunta.

«Ahora no tengo dónde estar higienizado, para continuar en mi puesto de trabajo, pues allí se elaboran alimentos. Y duermo donde me coja la noche,» concluyó su carta este cubano que vive en el desespero más absoluto por encontrar un escape a su situación.

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